La Costa Brava, con
los límites geográficos del Mediterráneo
y los Pirineos, es la denominación, ya clásica,
que corresponde al litoral de la provincia de Girona.
La naturaleza, el clima y su historia parecen querer competir
en la creación de un entorno de extraña atracción,
difícil de aprehender, pero que cautiva sobre el
azul, verde y marino de las aguas el contrapunto frondoso
de la vegetación. Los 16º de temperatura media
anual, con precipitaciones moderadas, y las 2.500 horas
de sol al año iluminan los vestigios histórico-artísticos,
que comunican la existencia de un notable pasado y son sólo
la configuración visible de una realidad que tiene
un latido oculto que descubrir. Sus 214 kilómetros
de costa se extienden entre Blanes, al sur, cercado por
el Maresme y el Montseny, y Portbou, al norte, en la frontera
francesa. Playas, calas, acantilados y bosques se alternan
con lugares de fama mundial: Blanes, S’Agaró,
Tossa de Mar, Begur, Cadaqués y Portlligat. La moderna
infraestructura turística que posee la zona hace
de la Costa Brava uno de los destinos turísticos
más destacados de la península.
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