La Barcelona actual, ciudad heredera de los Juegos Olímpicos del 92, es una ciudad transformada para recibir dignamente este acontecimiento internacional, en la cual el esfuerzo realizado para lleva a cabo esta transformación ha permitido superar limitaciones existentes de épocas anteriores y ha significado la obtención de mejoras cuantitativas y cualitativas en sus servicios y en su entorno.
La Barcelona que ahora podemos ver y de la cual podemos gozar es una nueva Barcelona, mediterránea según su tradición, que vive de cara al mar y que es totalmente abierta a otras culturas y pueblos, que da y recibe, que se enriquece y enriquece.
Pero la ciudad de Barcelona, en su transformación, no ha perdido el enlace con su historia en los que muchos siglos de diversidad cultural han sido una firme base para que las innovaciones de la modernidad diesen luz a una ciudad irrepetible y con personalidad propia.
Barcelona es una ciudad europea con energía cultural y de progreso, capaz de reunirlas en su vida cuotidiana, y a su vez en todas las facetas imaginables de las más diversas actividades, que son el potencial que la han hecho llegar hasta el presente y que la impulsa sin freno hacia el futuro, características que hacen de Barcelona una ciudad donde vivir disfrutando de una alta calidad de vida.